Mis lugares favoritos a bordo de un crucero por el Báltico

octubre 25, 2019 12:20 pm
Publicado por Dominique Barkhausen

¿Saben cómo terminé en un crucero por el Báltico? Luego de haber el medio maratón de Nueva York en marzo de 2018, mis amigas Rocío y Mariale se unieron a la idea loca de hacer un maratón completo. Ahí terminamos las tres inscritas en el maratón de Berlín de septiembre de 2019. Pero entonces pensé: ¿Por qué no aprovechar el viaje para hacer un poco de turismo por la zona? Ahí Jaime en Travelwise —en esa agencia son mis cómplices de viaje— me sugirió un crucero por el Báltico saliendo desde Copenhague unos tres días después del maratón. ¡Perfecto!

Si quieren saber cómo me fue en el maratón, solo tienen que esperar el vlog. Si quieren saber cómo me fue en el crucero, aquí les paso la lista de mis lugares favoritos en el recorrido.

COPENHAGUE, DINAMARCA

Después de los Países Bajos, Dinamarca es el país con más bicicletas por metro cuadrado. Yo de loca anduve en patineta, y lo disfruté muchísimo —estaba hospedada en un hotel en el centro, llamado HotelSP34, así que todo estaba accesible en mí Lime—.

Tomé un tour de dos horas llamado Hidden Gems, donde pude conocer la estatua de la famosa sirenita, así el edificio de la ópera donado por el dueño de Maersk a un costo que 500 millones de dólares que para él son como cinco pesos.

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¿Y la comida? Recuerden que esta ciudad es territorio Redzepi, y que hay una ola de alta comida danesa a todos los niveles. Desde la pizza que se consigue en el Toverhallene hasta las increíbles tostadas de aguacate de la terraza del hotel Sanders, el risotto de orzo y el pulpo en Paté Paté y cualquier comida en Union Kitchen.

¿Conclusión? A Copenhague vuelvo seguro.

HAMBURGO, ALEMANIA

El crucero no para directamente en el puerto de Hamburgo, sino en Warnemünde. Sin embargo, como mi hermano vive en Bremen, decidimos quedarnos en un punto medio —de ahí que nos decidimos por esta ciudad—. Un dato adicional: los Barkhausen somos originarios de Hamburgo, y fue la ciudad donde mi abuelo pasó su juventud.

Mi Opa me recomendó visitar el Rathaus, el ayuntamiento de la ciudad. En mi viaje anterior a la ciudad tuve a oportunidad de entrar y almorzar dentro. Es un edificio precioso. Mi novio, quien vino conmigo en el viaje, no lo conocía, y aproveché para repetir la visita. Igualmente, la iglesia de San Miguel es impresionante. Recuerdo haberme tomado un chai latte sentada delante, solamente admirándola.

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¿Y la comida? Este es el territorio de la papa y la salchicha. Mi Opa me había recomendado el plato típico, un menjunje de remolacha y huevos llamado Labskau, pero mi hermano prefirió llevarme a un bar de hamburguesas hamburguesas (¿entendieron?) llamado Edelsatt. Y otro lugar para probar platos típicos, por si se quedan con las ganas, es el Old Commercial Room.

Para terminar, es un placer tomar los botecitos en el lago Alster y ver la increíble ciudad desde el agua. ¡Por algo es mi lugar favorito en toda Alemania!

TALLINN, ESTONIA

Había escuchado que Tallinn tenía el centro medieval más lindo del continente, y la ciudad no me decepcionó. Fue increíble recorrer edificios que se mantenían casi intactos después de siglos, desde edificios gubernamentales e iglesias hasta farmacias como la Raeapteek, que está ahí desde el 1422 y tiene sapos disecados dentro porque eso es lo que se usaba en ese entonces para curar el dolor de garganta.

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Cerca de la farmacia está Three Dragons, un lugar divertidísimo donde las meseras llevan disfraces de la época medieval. Sin embargo, mi restaurante favorito fue Lieb —gracias a mi amiga Chabi por la recomendación—. Es un lugar escondido en el centro, subiendo unas escaleritas, a través de un jardín. Tienen un menú pequeño de-la-finca-a-la-mesa, con todo fresco y local. Sigo soñando con esa carne con avellanas tostadas y zanahorias al horno. Saliendo de Lieb mi novio y yo cruzamos a Gelato Ladies, también súper local y súper delicioso.

SAN PETERSBURGO, RUSIA

Mi segunda favorita después de Copenhague fue esta ciudad rusa. Para mí, que devoraba las historias de los zares cuando estaba en el colegio, fue impresionante poder ver el escenario que Pedro el Grande creó para sí mismo.

Una nota importante para entrar a Rusia: aquí no hay pasaporte poderoso que valga, porque todos necesitan visa. Lo más recomendable fue un tip que me dieron en Travelwise: en vez de esperar varias semanas solicitando la visa rusa, lo mejor es contratar un tour que venga con un pase de un día incluido, que es algo muy común para tener acceso de entrada. Nosotros hicimos una gira que comenzó en el impresionante palacio Peterhof —don Pedro se sintió tan opacado en un viaje que hico a Versalles que cuando volvió a Rusia pidió uno pim pum para él solito, pero más extravagante todavía con oro por doquier—. En la visita de tres horas pudimos ver las maravillosas fuentes y los pulcros jardines, las enormes habitaciones y los suntuosos comedores.

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No pudimos entrar al museo Hermitage, pero quedé impresionada con el tamaño del edificio. También pasamos por la Catedral de Pedro y Pablo, donde yacen los restos de los Romanov. Al día siguiente visitamos la Iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada, que fue construida sobre el lugar donde fue asesinado el zar Alejandro II. Sobre sus coloridas cúpulas cayó una bomba durante la Segunda Guerra Mundial, que no detonó, y los rusos no se dieron cuenta sino casi 20 años después. En otras palabras: sería un edificio religioso, pero lleva dentro las heridas de la historia reciente del país.

Decir que quedé impresionada con San Petersburgo es poco. Aunque el sol solo brilla 70 días al año en esa latitud, es sencillamente una de las ciudades más bellas del continente. Pedro no quería que lo opacaran sus vecinos del oeste, y definitivamente lo logró.

HELSINKI, FINLANDIA

Imagínense un parque  con árboles y vista al mar… pero de repente hay más de 600 tubos qu parecen flautas. Esas son las cosas locas que aparecen en Helsinki —este en particular es el Monumento de Sibellus, una instalación urbana en honor al compositor finlandés—. O en el medio de un vecindario residencial hay una colinita extraña que, al dar la vuelta, resulta ser una iglesia casi redonda cavada dentro de la piedra. El Temppeliaukion es, definitivamente, una cosa de otro mundo. Hace mucho frío en Helsinki, y creo que eso pone a los finlandeses más creativos de la cuenta.

Sin embargo, el edificio que más me impresionó de todo el tour fue la Biblioteca Central Oodiconstruida en 2018. Más que un almacén para libros fue diseñada como un centro social para la comunidad, donde la gente puede sentarse cómodamente a conversar, compartir o relajarse como si se tratara de la sala de su casa. ¡Increíble!

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Para comer están las picaderas del mercado Hietalahti, la zona de comidas de la tienda por departamentos Stockmann y el salmón que se ve por doquier en los carritos callejeros. En mi lista está volver a la ciudad en verano… porque dicen que en invierno la temperatura baja a -40 Celsius. ¡Así no!

ESTOCOLMO, SUECIA

Para aprovechar el tiempo limitado en Estocolmo —menos de un día—, en Travelwise nos recomendaron tomar un tour de la ciudad. Nuestra primera parada fue el Museo Vasa, en honor al enorme buque de guerra que no dio pie con bola pero hoy sirve para alojar artefactos marítimos históricos. Si han probado los rollos de canela en IKEA, en el restaurante del museo pueden probar los originales Kannelbullar que están deliciosos.

En el centro histórico está la estatua del Järnpojke, un monumento de hierro de apenas 15 centímetros de alto de un niño que mira a la luna. Muchos visitantes le dejan dulces o dinero para pedir un deseo… y en invierno le colocan un gorrito y una bufanda de lana para “protegerlo”. ¡Qué peculiares los suecos!

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De comida, ahí mismo en el Gamla Stan (“ciudad vieja” en sueco) pueden probar los tortellini rellenos de auyama con queso de cabra fresco de Paganini

Para un próximo viaje me queda recorrer la ciudad… en metro. Me explico: las estaciones de metro de Estocolmo son míticas, porque cada una fue diseñada loquísimamente por un artista diferente. Algunas son minimalistas y preciosas, pero otras parecen salidas de una película de terror. ¡Me encantaría verlas todas!

LA DESPEDIDA

De esta parada final en Suecia volamos a Bruselas para conectar a Madrid, donde pasamos el fin de semana antes de retornar a Santo Domingo. Si les interesa conocer más sobre el crucero y las actividades que pueden hacer al tocar cada puerto, no dejen de contactar a mis cómplices en Travelwise. Le agradezco al equipo allá por asesorarme en este proceso, y espero que vengan miles viajes más con ellos.