Mi guía de Capri

agosto 19, 2017 9:30 am
Publicado por Dominique Barkhausen

El sur de Italia parece de muñequitos. Ese viaje no estaba en mis planes —de hecho, yo solo pensaba enfocarme en el #VeranoVita y volver al campamento de niñas Point O’Pines como especialista alimenticia—.

Y sin embargo, parece que sí estaba en mis planes: si se fijan en mi entrada de recuento de 2016, yo había escrito que quería regresar a Italia. ¡Y se me dio! En un día y medio, entre un grupo de amigas dominicanas y una venezolana, planificamos todo.

 

El único destino que tenía en mente inicialmente era Capri, porque es mágico —en serio, todavía recuerdo lo impresionada que quedé con mi visita a los 15 años—. Me gustó su onda playera, coqueta, chic, sencilla. Nada de andar en tacones y maquillaje, y los restaurantes tienen comida riquísima. Luego están los colores, con el sol arriba y el azul que sale hasta en las cuevas. ¡Es todo!

Poco a poco se fueron agregando destinos, y al final terminamos con un recorrido italiano que aparte de Capri incluyó Nápoles y Positano. Aquí les paso algunas recomendaciones de mis lugares y experiencias favoritas en la primera, por si se animan a hacer un viaje veraniego por la isla.

 

Hotel La Residenza

La ubicación de La Residenza es perfecta: ¡Está en el mismito medio de todo! Las habitaciones eran súper amplias, con un balconcito de lo más lindo, y el desayuno estaba incluido.

Durante mi estadía escuché también sobre el Grand Hotel Quisisana —también con excelente ubicación— y el Hotel Mamela —un poco alejado, pero bellísimo—. Los modelos de #VeranoVita 2017 Nassim y Leticia estuvieron allá hace unos meses, y me habían recomendado que si todo fallaba, siempre podía buscar un apartamento céntrico por Airbnb, como hicieron ellos en un viaje reciente a Capri.

 

Un recorrido en bote

El recorrido en bote hay que hacerlo sí o sí, digo yo. Una de las cosas más bellas de Capri es el acceso que da a toda la costa amalfitana, y a tantas cuevas y áreas de baño espectaculares. Los cruceros llegan al puerto temprano, y los turistas suben a pasarse el día en la isla, así que les recomiendo ser astutos y fluir en ritmo contrario: hacer mercado, vino y picadera temprano para entonces después, con menos gente alrededor, alquilar un botecito para darle la vuelta a la isla completa.

 

La Fontelina

¿Han visto unos espectaculares paraguas azules y blancos en revistas? Son de La Fontelina, un restaurante a donde es mejor acercarse en bote: al llegar en tu bikini y ropita de playa, unas yolitas te pasan a buscar y te acercan a las piedras de la orilla del restaurante. Y si quieres ser todavía más caprese, puedes tirarte al agua y llegar nadando —en La Fontelina se ocupan de hacerte llegar cualquier bulto que lleves encima—.

El restaurante está por encima de las rocas, con sus paraguas frente al mar azul azul azul. Ahí pedimos vino blanco y rosado, y luego un Aperol spritz para ponerme a tono con la playa. De entrada les recomiendo las flores de zucchini rellenas —¡mis favoritas!— y los calamares fritos. La pasta con zucchini y el pescado a la sal eran TODO. 10/10.

 

La Conca del Sogno

Un amigo que estaba en Capri me insistía que fuésemos a la Conca, a la Conca, a la Conca. Como yo a todo decía que sí, para conocer, me aventuré… y al final fue donde mejor comí durante mi estadía.

 

La Conca del Sogno queda en Nerano, a unos 50 minutos en bote de Capri. Igual que en La Fontellna, puedes acercarte nadando o con la yolita del restaurante. En español, el nombre de esta restaurante familiar quiere decir “la cuenca del sueño”, y de verdad que la experiencia le hace honor: puedes tomar el sol en una de las camas de playa, bañarte o almorzar. Yo pedí otra vez flor de zucchini rellena, con ricotta que se te derrite en la boca —todavía estoy indecisa, y no sé si esta o la de La Fontelina es mejor—. La pasta con zucchini y la pasta con tartufi di mare estaban excelentes. El limoncello de digestivo buenísimo, y mi postre favorito fue el de limón con helado de vainilla.

 

La Grotta Azzurra

La llamada “cueva azul” es famosa, y con razón. Recuerdo haberla visitado a los 15 años con mis amigas, llegando en yola. Ahi vi que el sol se refleja por un hueco bajo el mar, y esa luz ilumina toda la cueva. Es impresionante.

Este año tuve la dicha de llegar nadando, agarrando una cadena. Me hubiese encantado tener esas fotos nuestras tragando agua para entrar y salir, con la marea alta en la tarde. Aunque les digan que es una trampa de turistas, este es uno de esos lugares donde de verdad vale la pena ir.

 

Buonocore Gelateria

Señores, ¿y esta FILA para ordenar gelato en Buonocore? Seguramente será la reputación, pero para quienes no la conocen de antemano, puede ser el olor riquísimo que se siente alrededor, gracias a la preparación de los conos —los preparan justo antes de servirte las bolas de gelato, así que está calientito—.

 

De mis cuatro días en Capri, creo que comí estos helados tres veces… o dos… o tres… El primer día privé en Vita y pedí uno de sandía, pero luego me entendí con el pistacho y la stracciatella. No me hagan caso: el asunto es que si ven que tengo unas libretas de más, ya saben de dónde vinieron.

 

¿Y para la cena? En mi lista están Da Giorgio, Da Paulino y Aurora, todos excelentes en las propuestas de pasta y pescado. No se preocupen por el código de vestimenta, porque Capri es relax, pero sí preocúpense por hacer las reservaciones con tiempo —varias semanas antes— si van en la temporada alta de verano.

OK, y como me funcionó en 2016, digo lo mismo en 2017: ahora me falta conocer mucho más de Italia.