Mi 2016

diciembre 28, 2016 2:52 pm
Publicado por Dominique Barkhausen

Este año no ha sido mi mejor año. Es más… ¿Quién dijo? Sí que lo ha sido. En 2015, por los cambios drásticos que enfrenté profesionalmente, viví cosas que jamás había experimentado, pero fue en 2016 que coseché esos frutos, y crecí. Así que digamos que 2016 fue un año de crecimiento. Aunque no he llegado a donde quiero y todavía me falta MUCHO personal y profesionalmente, las ideas, personas y aventuras que descubrí casi que me han convertido en otra persona.

Creo que esta es una de las entradas más íntimas que he compartido con ustedes. Lo hago porque quiero cerrar el año desde el punto de vista del amor —mi modelo a seguir, Gabby Bernstein, dice que “siempre hay que mirar las cosas con amor”, y confío en ese consejo—. Creo que ser agradecida por lo vivido y comunicarlo a los demás para que quizás puedan aprender alguna lección es, definitivamente, expresar amor.

En lo profesional (alias Vita)

[1] Al cerrar 2015 le dije a mi coach Suz Amaro que tenía una meta para el siguiente año: abrir una segunda sucursal de The Vita Place. Con mucho sacrificio —préstamos, negociaciones con todos los involucrados, entender que en las plazas comerciales se trabaja de noche, la compra de equipos y el entrenamiento de un nuevo personal—, hoy está ahí Vita en Bari de Novocentro. Con eso estamos más cerca de los gimnasios, y aunque a esta sucursal le falta crecer y darse a conocer, ya que está ubicada en la parte trasera de Bari, ha sido un éxito. Por cierto, si pasan por allá, no dejen de ver el precioso trabajo de diseño arquitectónico que hicieron Gaba y Sarah de Intside.

[2] Otro gran logro que tuve fue poder compartir mis experiencias y conocimientos con mis niñas del campamento Point O’Pines, ubicado en el interior del estado de Nueva York —no dejen de leer esa entrada—. Una de mis metas era proyectarme internacionalmente, y durante dos semanas pude vivir la experiencia que tanto ansiaba.

[3] ¿Recuerdan que en 2015 hice una campaña publicitaria de Verano Vita? En 2016 hice una reformulación del mensaje de esos jugos de temporada y, enfocándome en la belleza, salió una campaña preciosa, con fotos y estilismo de otro nivel —¡gracias, Maeno&Co!—. Aparte de preciosa, fue exitosa: las ventas en agosto aumentaron un 10 por ciento.

[4] No puedo creer que la empresa ya tenga un equipo de 18 personas. Yo apenas tengo 24 añitos, acabaditos de cumplir, y saber que tengo esa cantidad de personas detrás de mí, viviendo su día a día en mi empresa, es algo que me llena de orgullo. Cuento con un equipo extraordinario y responsable, y cada uno de ellos sabe el amor y el cariño que les tengo —a pesar de no ser la persona más tradicionalmente cariñosa del mundo, y de eso les cuento un poco más debajo—.

[5] Aunque la #VitaHealthyKitchen abrió en diciembre de 2015, realmente empezó a funcionar en 2016. Yo misma no sabía que tener una cocina industrial iba a necesitar tanto trabajo, y me metí en eso sin ningún tipo de entrenamiento. Hay que recibir suplidores y ver que todo lo que llegue sea de calidad; hay que mantener un cuarto frío enorme, limpiar más de 150 libras de frutas y vegetales a diario, y luego empacar, sellar y verificar todo para enviarlo a las dos tiendas. ¡Eso es un trote! Afortunadamente, ya todo está mucho más en orden: tenemos un sistema de procesos verificado, una supervisora general, reglas claras, un almacén, un inventario. Eso lo tuve que aprender yo solita, dándome golpes… pero valió la pena, porque esa aprendizaje vale oro.

[6] Ustedes saben que yo amo las redes sociales, así que este año decidí compartir mis experiencias en un taller llamado Social Media 101 –junto a mi gurú gerente de mercadeo, Gaby Acevedo–, realizado en El Catador. Nos fue tan bien que tuvimos que repetirlo no una, sino dos veces más.

[7] Un 99 por ciento de los clientes del plan de alimentación #LivinLaVita quedó satisfecho y contento. Ellos repitieron no solo una semana más, sino un mes completo. QUÉ ORGULLO SIENTO POR ESO. Yo intuía que el público local apreciaría esa propuesta, y la respuesta fue increíblemente positiva. Por eso, el plan vuelve este 16 de enero.

[8] Muchos ven a The Vita Place como algo sencillo, pero no saben todo el trabajo que hay detrás. Quiero agradecer a mi mano derecha, Elba González, por creer en mí y entregar cuerpo y alma a este proyecto. Elba comenzó como una contable por iguala, hace dos años. Al poco tiempo se dio cuenta de que necesitábamos más ayuda, y terminó estando conmigo tiempo completo; hoy es nuestra gerente administrativa y tiene bajo su supervisión a una asistente contable. Sin su trabajo en las finanzas de la empresa, las ventas y el personal, yo no estaría escribiendo esto hoy. Por eso, para mí, tener a Elba a mi lado es un caso de éxito, un motivo de agradecimiento, una fuerza que me impulsa a seguir superándome. Elba: gracias.

Y bueno, como nunca paro, ya pueden esperar MUCHAS cosas nuevas en 2017. Pero ssshhhh…

En lo financiero (alias “el cuco”)

Admito que todavía me falta mucho por aprender en la rama de las finanzas, pero estoy cada año mejor. Mi coach financiero Félix Rosa es un verdugo, porque no solo sabe de sus numeritos, sino que sabe cómo hablarme claro para evitar que haga gastos cuando no debo. Tenemos reuniones cada dos o tres meses, y él siempre está al tanto de lo que pasa tanto con la empresa como con mis finanzas personales. Con Vita no tenemos problemas —más que haberme pasado de presupuesto con Verano Vita por nueva vez, y por eso estoy sopesando si debo hacer la inversión en la campaña para 2017—, pero Dominique es otra historia.

Déjenme decirles que Dominique no tiene hijos, no paga luz ni alquiler en casa de sus padres, no paga celular —eso sale de la empresa—, y aun así gasta demasiado. Yo como frecuentemente fuera de la casa, y cuando veo ropa o zapatos la tarjeta se pasa solita. Por eso, Félix me ha obligado a llevar una tabla de Excel con todos mis gastos, mes por mes, para ver dónde me he pasado —porque señores, ME PASÉ— y cómo controlarme mejor. También me ha ayudado a cumplir una de mis metas financieras de 2015, que era abrir dos certificados financieros.

Ahora estamos enfocados en una de mis metas de 2017: comprar un apartamento. ¡Ya veremos qué logramos!

En el extranjero (alias “los viajes”)

Uno de los aspectos en donde decidí invertir mi dinero fue en la experiencia de viajar al extranjero, de conocer, de absorber al mundo. Viajar me hace crecer, me permite desconectarme y me da nuevas ideas, así que vale la pena.

[1] Mi primer viaje en 2016 fue en marzo, cuando estuve en Nueva York para correr un medio maratón —y por cierto, salí en la lotería y vuelvo este próximo marzo—. Y claro, fui unos días antes para aprovechar la ciudad.

[2] Un mes después, mi amiga Josie, la propietaria de Sfilano Collezione me pidió acompañarla a Nueva York para comprar ropa para la tienda, y de paso nos paramos en Miami. Fue apenas por un fin de semana largo, pero ese tipo de viajes cortos sirven para refrescar las energías y para conocer nuevos lugares —y ahí le agradezco a mi hermana, a quien visité estando allá—.

[3] Me fui a Point O’Pines el sábado 9 de julio, y volví al final de mes.

[4] En septiembre estuve en Miami un fin de semana, para tomar el curso Detox Morning en la Matthew Kenney Academy y visitar a mi hermana.

[5] En noviembre me di uno de los mejores regalos que me he dado: el #VitasBirthday por varias ciudades europeas. Pueden ver un poquito de mi experiencia en la entrada Vita Loves London.

[6] Este fin de año estaré con mis abuelos en Miami, y luego me voy a esquiar con mi hermana. Cuando éramos pequeñas, eso era toda una tradición, pero ahora tenemos más de siete años que no esquiamos juntas. ¡Estamos locas por volver a Vail!

Para 2017: Bali sigue estando en mi lista de deseos, y también quisiera visitar toda Italia. ¡Y quién sabe qué me trae la vida!

En las relaciones (alias “llevando vita”)

Mis queridos, este tema no viene con nombres —hay una ley que dice que los dominicanos somos chismosos, y al final siempre se sabe de quién se está hablando—, pero sí les digo desde ya que fue uno de los aspectos donde más aprendí.

[1] Profesionalmente, casi pierdo a gente MUY valiosa en la empresa, por estar mortificada por mis relaciones personales. Cuando uno se desmotiva, no le presta atención a otras áreas, a otras personas, y eso mismo me pasó: estaba pasando por momentos difíciles en lo sentimental, y mi cabeza no daba para otra cosa. Es normal estar “down”, pero ya sé que la vida es muy corta para perder el tiempo con cosas o personas que no valen la pena.

[2] Una de las ramas más importantes en el área del bienestar es el tema de las relaciones —y no solo de pareja—, y por eso he aprendido a sonreír, a entender, a ponerme en los zapatos del otro y a pensar antes de hablar. Las relaciones entre diferentes personas son importantes, hasta para hacer buenos negocios. Antes yo podía caer pesada por no saludar, pero he aprendido a sonreír hasta a los desconocidos. Esas cositas marcan una diferencia. Y claro, también he aprendido a ser impecable con mis palabras, pues mi interlocutor puede entender otra cosa.

[3] En marzo terminé una relación con una persona muy especial, que me enseño otro lado de la vida y me hizo crecer tanto profesional como personalmente. La gratitud es la virtud más grande, y yo doy gracias por él, por su paciencia increíble y por haberme guiado para convertirme en mejor persona.

Pero déjenme decirles que Dominique no sabía estar sola, así que después de eso retomó una relación vieja, de mucha pasión pero de alta toxicidad, y claro que se dio su estrallón. Aprendí que las cosas no cambian, y que ese tablazo era necesario para saber que en ese momento, no podíamos estar juntos. Por eso, agosto fue para mí un mes muy difícil… pero entendí, finalmente, que estar sola es mejor que estar involucrada en una relación negativa. Ya hoy estoy mucho más clara con lo que quiero, gracias a una mente abierta y a un corazón menos blandito.

Para cerrar

Quiero terminar este recuento con una recomendación sacada del libro que cambió mi 2016, The Universe Has Your Back, de Gabby Bernstein. Después de leerlo, como les comentaba al principio de esta entrada, veo todo desde la óptica del amor. Por eso, si estoy teniendo un mal día, solo recuerdo la frase “I am willing to see things differently; I am willing to see love” —estoy dispuesta a ver las cosas de una forma diferente; estoy dispuesta a ver el amor—. Espero que esas palabras también les sirvan a ustedes hoy, en 2017 y para toda su vida.